sábado, 6 de diciembre de 2014

SIGUIÓ LOS PASOS DE CRISTO.

¿Quién no tiene resonando en su corazón esta canción hoy? Siguió los pasos de Cristo, no la pudieron parar...
En todos nosotros suena esta canción hoy, en nuestro corazón, en nuestra cabeza, es cantada por nuestra boca...

Simples letras que en forma de canto se convierten en algo muy importante para todos, en algo que no se puede explicar con palabras, solo con sentimientos que únicamente la familia Concepcionista sabe expresar y transmitir.

Es curioso como una simple canción puede expresar el agradecimiento de miles de personas hacia una mujer, una mujer que supo hacer vida de cada una de sus obras, una mujer que en cada paso que daba tenía en Dios su entera confianza, una mujer que nos enseñó a tener un amor sin límites en María Inmaculada, una mujer vestida de azul y blanco que supo tratar a los jovenes basandose en los colores de María, una mujer Santa a la que tanto queremos y debemos.

Ella es el inicio de lo que hoy somos, ella es la cabeza de esta gran familia, ella es la luz que brilla en el cielo.

¿Y que me decís de las enseñanzas que nos dejó?
Amad a los niños y sabreis educarlos, encontrareis a Cristo en el corazón de los niños, adelante siempre adelante, levanta a María tu mirada...
Emocionante que después de tantísimos años se sigan recordando ¿verdad? Igual de emocionante es pensar que esta mañana, toda la familia Concepcionista ha cantado uniendose en una sola voz desde muchos puntos del mundo, dando gracias por la vida y la obra de Madre Carmen que en nuestros días sigue creciendo cada vez más.

Alumno Concepcionista, sigue su enseñanza, camina siguiendo los pasos de Cristo y no te pares, no dejes que la oscuridad te consuma porque recuerda que tienes una luz en el cielo de color azul y blanco.

lunes, 24 de noviembre de 2014

UNA NIÑA MARÍA MUY ESPECIAL.

Para recordar el buen sabor que nos dejo la pasada Niña María, hoy contamos con un precioso testimonio de una alumna de 2° de Bachillerato de Burgos.

• Un pensamiento resuena estos días en mi cabeza: “Mi última Niña María” Una fiesta tan esperada cada año, donde disfrutas de cada día de triduo, el corazón se te esponja, y van quedando grabadas en él pequeñas frases…Tú luz, mi luz, nuestra luz…Cada ratito en que das lo mejor de ti para que sí, este año sea la mejor Niña María y así, detalle a detalle va tomando forma. El jueves el olor a chocolate caliente invade las clases. A los niños más pequeños les brillan los ojos de felicidad mientras lucen por los pasillos sus mejores disfraces, los más mayores decoran el colegio y los pregones preparados con gran cariño e ilusión por los alumnos de cuarto anuncian el comienzo de todo lo que se va a vivir al día siguiente. Viernes por la mañana, todo el colegio llega a Dominicos. No te queda otra opción que recorrer con la mirada la pequeña Iglesia que ha estado presente en tantas celebraciones concepcionistas durante toda tu infancia e ir recordando momentos que han pasado a formar parte de ti…  Hoy nosotros somos los que vemos a los niños recorriendo el pasillo, como una vez fuimos nosotros los que vestimos de hebreos. Se te escapa alguna sonrisa al recordar los nervios del año en que tocaste la canción de A ti mi Virgen Niña, ese miedo a equivocarte… Pero nada es comparable con la alegría que sientes al ver a cuatro de tus amigos, que te han acompañado todo este camino por el colegio, llevando a la Niña María. Cuando acaba la eucaristía el tiempo empieza a pasar más deprisa. Los niños son felices viendo todo lo que los mayores han preparado y los mayores disfrutan junto a la compañía de los más pequeños. El día termina rápido, pero nos deja a todos un buen sabor de boca, y animados para continuar los exámenes y clases. En el fondo me digo a mi misma que no, que no es la última vez, que aunque lo viva de otra manera, todos los años tendrán un 21 de noviembre donde podré decirle a mi querida Niña María, “dame tu mirada y tú corazón, para amar como tú a Dios”.

Judith Velasco.
Alumna de Burgos.

Damos las gracias a Judith por regalarnos este precioso testimonio, esperamos que os haya gustado.

Aprovechamos esta entrada para decir que tendremos más publicaciones el dia 6 y 8 de diciembre. ¡No os las perdáis!

viernes, 21 de noviembre de 2014

A TÍ MI VIRGEN NIÑA.

Bueno para terminar el día vamos con la entrada del gran día.
Este año dirijida a Ella, en forma de carta expongo a la Virgen Niña los sentimientos de toda la familia Concepcionista.

Querida Niña María:

¿Sabes una cosa? Algo tienes, tienes un imán, algo que a todos nos atrae y nos congrega a tu alrededor. Algo mágico e inexplicable que hace que tengas a miles de personas a tus pies, con ojos llorosos clavados en tí, con problemas y dificultades que dejan en tus inocentes manos de niña, con vida que emana de su corazón, la misma vida que tú les das cuando paras frente a ellos cada 21 de noviembre.
Madre, mi alma se encoje al verte entrar a hombros de los mayores, mi corazón palpita con muchisima más fuerza de lo normal, mi cabeza se olvida de todo y mis ojos se clavan en los tuyos de niña y de Madre.
Permíteme pararme ante tí y mirarte directamente mientras te pido la fuerza necesaria que necesito para caminar, para caminar de tu mano por el mundo sin nunca soltarme, permíteme tambien que te diga que eres lo más grande que tengo, que ocupas el lugar más especial dentro de mi corazón azul y blanco y que nunca voy a olvidarme de tí María, mi Niña María.
Quiero que me lleves de tu mano, quiero que camines conmigo, confío en Tí, absolutamente todos confiamos en Tí pues nos vemos reflejados en tu inocencia y en tu juventud. Queremos tenerte siempre muy cerca de nosotros, queremos portarte siempre a hombros y queremos que nuestra Niña María se quede con nosotros por siempre y jamás.
Virgen Niña, sientete afortunada, tienes a miles de personas en tus manos, tienes a miles de personas gritando cada 21  de noviembre:

¡¡¡VIVA LA NIÑA MARÍA!!!

jueves, 20 de noviembre de 2014

Y AQUÍ ESTÁ.

Bueno bueno bueno... aquí está, es inminente.
Señores, preparen voces, vivas, cantos, risas... porque mañana es 21 DE NOVIEMBRE, mañana es la Niña María, nuestra Niña María.

Ardemos de ganas de ver a nuestra Virgen Niña a hombros de los mayores, de oir sus canciones, de vibrar con un corazón que en estos días no vive para otra cosa más que para vivir intensamente la fiesta grande concepcionista.
Hay globos, disfraces, música y sentimiento, ¿qué más queremos?

Desde los pequeños que tienen muchas por delante, hasta los mayores que les quedan dos, tres fiestas de la Niña María, estamos deseando de vivirla una vez más en nuestro cole, en nuestra segunda casa. Estamos deseando ver a la Virgen Niña entrar a hombros y que en ese momento se pare el tiempo y nos deje vibrar al máximo como solo nosotros sabemos.

Para terminar esta breve entrada, te lanzo un mensaje a ti joven concepcionista y te digo que disfrutes, que lo vivas y te olvides de todo, que tengas a tu Niña María en la cabeza en todo momento y que el sábado por la mañana no tengas voz de tantas veces que hayas gritado ¡¡VIVA LA NIÑA MARÍA!!

Feliz 21 de noviembre a todos.
¡¡¡VIVA LA VIRGEN NIÑA!!!

miércoles, 19 de noviembre de 2014

DEJA HUELLA.

Tenemos hoy colaborando en nuestra semana grande a Alicia, una exalumna de San Lorenzo de El Escorial.

•Cuando se me regaló la oportunidad de escribir en 'Crónicas de un Concepcionista' nada menos que uno de los días de la semana en la que se celebra la gran fiesta de nuestro colegio pensé, quieren saber cómo se vive la Niña María desde fuera del cole. Pues os voy a contar cómo se vive: ¡¡Exactamente igual que estando en el cole!!
¿No es una gran noticia? ¿Pensábais que el espíritu concepcionista tenía acaso un fin en una fecha determinada? No es cierto chicos.

Me llamo Alicia y llevo tres años en la facultad. Resulta que desde hace tres años sigo disfrutando de esta gran fiesta que nos une a todos, celebrada en honor a la Virgen Niña. Tres años en los que he buscado huecos dónde no los había para que, al igual que todos los anteriores que pasé en el colegio, pudiera vivir el 21 de noviembre con la misma ilusión, las mismas ganas y por supuesto compartiendo esa alegría que nos genera.

Y es que veréis, haber pasado por uno de nuestros colegios, DEJA HUELLA. Te hace seguir queriendo formar parte de esta gran familia, que os alegrará saber, es una familia muy numerosa. También fuera del colegio, y como no, ¡Las familias se juntan para celebrar las fiestas!

Es por eso que estoy convencida de que será por muchos años, así que una vez más....

....¡¡¡QUE VIVA LA NIÑA MARÍA!!!

Alicia Cao.
Exalumna.

Damos mil gracias a Alicia por dejarnos contar con ella.
No os perdais las entradas preparadas para esta semana, ¡nos queda el plato fuerte!

¡¡VIVA LA NIÑA MARÍA!!

martes, 18 de noviembre de 2014

SEMANA GRANDE.

Hoy contamos con un precioso testimonio de tres alumnos de Madrid-Hortaleza de 4° de ESO. Esperamos que os guste:

• Sinceramente, cuando nos pidieron escribir una entrada el blog, aceptamos sin pensarlo, no porque tuviéramos clarísimo lo que significaba la Niña María para nosotros, si no porque en un principio no nos pareció algo muy complicado. Nada más lejos de la realidad, nos habíamos comprometido en escribir con palabras lo que siente el alma, tarea más que complicada.
Fue ahí donde se complico todo.
Nunca nos habíamos parado a pensar que sentíamos cuando se acercaba la Niña María, doce años celebrándola con el corazón, sin que interviniera el cerebro y ahora tenía que intervenir.
No fue fácil, echamos más veces tipex que en un examen de matemáticas, pusimos más empeño que en conseguir un diez, queríamos expresar lo que era, es y será la fiesta más emotiva de nuestra etapa escolar. Tras semanas de planificación he aquí el resultado.

"La Niña María" obviamente, y nos daréis la razón, cuando eres pequeño significa perder clase, días de fiesta...
Ves a los niños mayores, que por una hora se convierten en actores, cantantes y bailarines para sacarte una sonrisa...
A medida que creces, te preguntabas por qué en dos días el colegio se transformaba. Y ahora, echando la vista atrás, caes en la cuenta de porque preparaban con toda su ilusión el  pregón para hacer reir a los pequeños, porque los profesores sonreían por el pasillo, porque una niña pequeñita se disfrazaba de niña María... Simplemente, caes en la cuenta... es lo que tiene madurar, muy a nuestro pesar, se empieza a razonar y a no dejarse llevar, pero la Niña María cambia esto, nos concede unos días para disfrutar como "niños".
Todo un año,  estamos esperando al 21 de Noviembre, esperando ver si cae en lunes, martes, jueves o viernes, para planificar que clases te perderás. Buscando ideas para la ofrenda. Para ver como los alumnos mayores se ponen de nuevo el uniforme y  llevan sobre sus hombros  a la Virgen, que durante el resto del año, permanece inmóvil en un pasillo viéndonos pasar día tras día, clase tras clase...
Y aún así nos resulta difícil decir que es la Niña María para nosotros. Después de examinarnos por dentro, nos reformulamos la pregunta, ya no decimos qué es, sino cómo la describiríamos...
Dicho así, para entendernos, la Niña María, es ese escalofrío que sientes cuando la ves entrar en la iglesia al ritmo de flautas, violines y demás instrumentos, acompañados de las voces de todos los alumnos, de los cuales hasta el más rebelde, se ve llevado por la melodía, que suena bonita y dulce, acompañandose de la letra que nos enseñaron cuando no éramos conscientes de lo que aprendíamos. ¡Si! ¡exacto! eso es nuestra Niña Maria, ese nudo en la garganta a la hora de responder a la pregunta, esa confusión... Cada año se vuelve más significativa, más importante, cada año más ofrendas y anécdotas inolvidables...
No puedes expresarlo, sólo puedes sentirlo, no puedes enseñarlo, sólo transmitirlo...
Es AMOR, TERNURA y eterno AGRADECIMIENTO.

Aurora, Irene y Álvaro.
Alumnos de Madrid-Hortaleza.

Esperamos que os haya gustado este testimonio que sin duda, merece la pena leer.
Tenemos preparadas muchas más cosas para esta semana, no os las perdáis y...

¡VIVA LA NIÑA MARÍA!

lunes, 17 de noviembre de 2014

EN LO MÁS PEQUEÑO.

Escuché una vez que en lo más pequeño puede llegar a albergarse lo más grande, que en lo más humillado puede esconderse lo más enaltecido.
Algo parecido narra esta historia, que cuenta como una pequeña vela, pudo encender algo tan grande.

Era un frío invierno, en el que los habitantes de un pequeño pueblo de las montañas intentaban calentar sus hogares con cualquier cosa, ya que no tenían practicamente nada.

Una fría noche en la que la nieve ocupaba todo el pueblo y el frío inundaba todos los rincones, llegó a la villa un forastero al que nadie conocía, este hombre solo traía un pequeño zurrón y un minúsculo farolito con una llama casi imperceptible que le ayudaba a iluminar los oscuros bosques a lo largo de todo su camino. Este hombre no disponía de nada más, por lo que había veces que le resultaba muy difícil el tránsito por el bosque.

Al llegar al pueblo, nadie le abrió su puerta para que pasara allí la noche, nadie excepto un anciano que vivía solo, sin nadie que le acompañase.
El forastero, en agradecimiento decidió conseguirle leña al anciano para calentar la casa ya que no podía conseguirla por él mismo debido a su avanzada edad.
Cuando consiguió la leña, la colocó en la chimenea y utilizó la pequeña llama de su farolito para encenderla, de este modo esa minúscula llama se convirtió en una fuerte llamarada que logró calentar el salón de la casa.

A la mañana siguente, el anciano se encargó de que todo el pueblo supiera del buen hacer de aquel desconocido hombre y enseguida toda la población estaba al tanto de lo agradecido que era aquel al que no habian querido abrir su puerta la noche anterior.
Esa misma noche, el hombre desapareció del pueblo dejando en el salón de la casa donde había estado alojado el farolito encendido con el que llegó y una nota: "Agradece a los otros sus acciones y multiplica tu luz".

Desde ese día todos los vecinos del pueblo siguieron el ejemplo del forastero y consiguieron leña para calentar todas las casas y encendieron sus chimeneas del mismo fuego que habia dejado el hombre, de la llama del farolito. Así pasaron los vecinos el invierno, manteniendo la pequeña llama encendida para calentar sus hogares.

Al invierno siguiente, la noche del 21 de noviembre volvió a venir el forastero y comprobó lo que en el pueblo había conseguido, los vecinos quisieron que se quedara allí a vivir pero él se negó, se fue a seguir dando ese ejemplo por todos los pueblos pero cada invierno, cada 21 de noviembre por la noche, el hombre volvía a comprobar los frutos del ejemplo que con un gesto pequeño y casi sin importancia había dejado allí.

Con este pequeño cuento abrimos en el blog la semana grande, la semana de la Niña María.

El cuento nos da el ejemplo de que en algo pequeño como es nuestra Niña María puede esconderse algo tan grande como es nuestra gran familia Concepcionista, se como ese anciano, abre tu puerta a lo pequeño que en realidad es lo más grande que te puedes encontrar. Esto es lo que hace cada 21 de noviembre nuestra Niña María, entrar en nuestros corazones y de alguna manera renovar el ejemplo que un día nos dejó.
Feliz semana a todos.

¡¡¡VIVA LA NIÑA MARÍA!!!